Una vez tuve un amante

Ustedes ya saben que somos dos, deben ahora saber, que nos encontramos en distintos puntos geográficos en este momento de nuestras vidas… Por lo tanto, yo tenía pensado escribir sobre esta experiencia… la de tener a la verdadera media mitad lejos. Esta mañana, durante mi recorrido habitual iba planeando como iniciar y terminar mi próxima publicación. Sin embargo, algo sucedió… y necesito compartirlo.

Ya sabrán que aquello del amor y las relaciones interpersonales nos han hecho enloquecer aun un poco más de lo que estaba predeterminado en nuestra configuración inicial. Hablando ya desde mi pellejo, los años y las vivencias me han enseñado que el amor no es como lo pintan. Que la fidelidad es otro de esos inventos de la moralidad mandada a recoger y que básicamente todos estamos jodidos.

Yo, tengo miles de reglas mentales sobre el amor y las relaciones, que creo que al final de cuentas nunca cumplo. Una de ellas es: JAMAS ser amiga de mis exes. A algo que parece tan simple, se le han ramificado una serie de pretextos para incumplirla. Aquí es donde entra a jugar mi ex… ex amante. La vida me llevó a verme involucrada en una relación clandestina que disfruté y sufrí en muy poco tiempo. Yo estaba con alguien, él estaba con alguien… y en medio de nuestro caos, ahí estábamos los dos, engañando a todo el que nos rodeaba, menos a nosotros mismos.

El espantoso final que podía haber llegado a tener esta historia de enredos y secretos, se vio rápidamente intervenido por uno abrupto y más sencillo: la distancia. No tuvimos tiempo de escribir ninguna tragicomedia, en cambio, tuvimos una despedida liberadora.

Ahora, a 5 mil kilómetros de distancia, mi ex amante mandó a su mujer de turno al abismo de los exes, y su reacción inmediata es compartir su desdicha conmigo, él busca en mí el confort que uno buscaría en su amigo más fiel… Y ahí es cuando yo me pregunto… ¿cómo putas debo actuar? ¿Debo ser la amiga incondicional o la amante resentida? ¿Debo mandarlo a que se arregle con su mujer o a que venga a buscarme, aquí, en el otro lado del mundo? ¿Debo lamentar que esto no paso cuando nos teníamos cerca o me debo sentir agradecida con el cielo? ¿Qué se debe hacer cuando una sola persona es capaz de ser tantas cosas al mismo tiempo y como todas te agrada?

Siempre estuve segura que lo nuestro no era amor. Le ponía toda la culpa a sus atributos físicos, a lo atrevido de la situación que nos envolvía… la química se la adjudicaba al tiempo que debíamos, por obligación, compartir juntos a diario, la facilidad con la que nos entendíamos en la cama, culpa de todo menos del amor…

Pero hoy, hoy cuando me duele su dolor. Hoy que quisiera tenerlo cerca para que llore por su mujer conmigo… Me cuestiono… me cuestiono… y seguiré cuestionándome..

Hoy, hoy que estoy como estoy, necesito a mi amiga… y un expresso doble… por  favor.

-M

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