De los Ex… segunda, tercera y octava parte.

¡Les dijimos que era tela para cortar!  Y sí… la costurera soy yo.

Para mí, la cosa es tan sencilla como: “Terminamos, váyase a morir a algún lugar en el que no me incomode y punto”.

Y todo sería más fácil donde esta fuese la ley de vida de todos los seres humanos del universo. Mejor dicho, para no pedirle tanto al universo… sería perfecto para mí que mis ex me enterraran también en un hueco oscuro y se les olvidara el camino para llegar a él. Pero no. Ellos insisten en existir y aun peor, en que yo siempre esté informada de su existencia. Entonces ahí están, esperando quien sabe qué y quien sabe cuándo. Fingiendo ser civilizados o maduros o la palabra que usted quiera colocarle. Esperando el momento preciso para empezar a colarse en mi vida.

Ex novios, ex amantes, ex compañeros de vida… tengo uno que otro. Todos muy diferentes entre ellos, vale la pena resaltar. El único factor común, es el poco interés que tengo en que sigan siendo parte de mi vida. Sin embargo, la modernidad nos ha hecho creer que es súper bien visto que se mantenga una buena relación con las antiguas parejas (¡FALSO!, puede ser bien visto, pero no es nada saludable). Entonces todos insisten en ser los nuevos mejores amigos de sus exes. Y ahí es cuando yo me enervo. ¿Qué carajos me va a interesar a mi ser amiga de mi ex? ¿Acaso no tengo ya suficientes personas con quien quejarme de mi vida como para tener que ir a contarle mis desgracias al tipo con el que salía?

La cosa es más o menos así. Primera historia, hace días, recibí un mensaje de esos súper fantasmagóricos. Mi ex novio del colegio (¡literalmente del colegio!) me dijo lo mucho que me pensaba y extrañaba. Sinceramente, ya pocas son las cosas que recuerdo a ciencia cierta de él y además estoy completamente segura que la persona que “piensa y extraña” ya no existe. Fue un momento WTF, pero no fue lo suficientemente fuerte como para impulsarme a hablar de esto. Segunda historia, hace días entró en escena el Ex que se merece el título con todas las de la ley. Con él, tuve una relación estable y un divorcio tormentoso, con separación de bienes y pelea por custodia de los gatos. Para decirme que vayamos por un café, y desatrasarnos de nuestras vidas. ¿Les parece lógico?

Digamos que acepto salir a tomarme algo con mi Ex. ¿De qué se supone que voy a hablar con él?, responderle cómo estoy ya sería un desafío. Antes muerta que sencilla, jamás le contaría que estoy enloqueciendo, que busco hombre hasta por Internet, que extraño a mi novio y a mi amante y a mi vecino. Tampoco le diría que estoy que me escapo a sentarme al lado de mi media mitad a cantar karaoke de Youtube, no quisiera que él pensara ni en su nombre ni en su ser. Aun peor, no me imagino tener que entrar en detalles sobre su vida. Fingir que me interesan los líos de su casa o su nueva mujer o cuantos kilos tiene que bajar. No me interesa él, ni el hijo de mi ex anterior a él, ni mucho menos el matrimonio fracasado del que fue antes que él… tampoco me interesa que ellos sepan de mí, ni de mis asuntos, ni de quien me comió antes, durante o después que ellos.

Por mi… que vayan todos al mundo paralelo de los exes y me dejen a mi tranquila explorando los nuevos mercados y tomando café.

-M

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