No pueden ser ellos… ¡Tengo que ser yo!

Hace muchos días, conocí un hombre de esos que en lugar de decir “yo” dicen “sho”… Y si, en el imaginario de cosas chéveres siempre creí que un hombre argentino era algo que valía la pena probar… quise decir conocer. Para mi infortunio, nunca me había tocado uno. Ni siquiera en la ciudad de los sueños. No fue sino hasta que llegué de vuelta al norte del sur que de casualidad, me topé con uno. Fue bonito y divertido, razón por la que quizás esperé mas de lo que debía de esta historia.

Yo estaba sentada en un lugarcito de esos donde uno puede comerse un almuerzo decente y pagable entre tantas pretensiones del sector mas in de la ciudad. Estaba en mi break laboral y la verdad tenia la cabeza entre algún cuadro que quedó en la bodega de la Galería y no en aquella mesa en la que estaba sentado mi cuerpo. (Por lo general, mi cuerpo y mi mente se la ven difícil para estar en el mismo lugar y al mismo tiempo) -“Hola linda”- fueron las palabras que me llevaron de vuelta a mi realidad. El era un hombre de esos que aparentemente solo me parecen atractivos a mi y a alguna que otra desubicada en la línea de tiempo. Me volteé a la espera de que su saludo viniera acompañado de algo mas para no tener que ser yo quien iniciara la conversación y así fue. Con la excusa de que no había mas lugar en aquel pequeño restaurante, me pidió permiso para sentarse en mi mesa y yo, que estaba de buenas pulgas ese día, le dije que no había ningún problema. No me quedé mucho tiempo pues debía regresar a mi jornada de trabajo, apenas lo suficiente para intercambiar teléfonos con aquel rubio e irme no solo con la barriguita llena sino también con el ego satisfecho.  No había terminado de llegar a mi escritorio cuando ya tenia un mensajito bonito alumbrando la pantalla de mi celular…

Pero como esta historia es mía, no puede ser así de fácil. El intercambio de textos de ese día vino con el comunicado que iba a impedir nuestro encuentro formal. Este chico trabaja con una productora y ese mismo día se trasladaba a un pueblito costero de este país que ni yo, “la local”, conozco. Con el paso de los días, él, desde la costa del país, continuaba escribiéndome y contándome sobre sus aventuras de grabación. Yo me divertía con el intercambio de jerga que se generaba cada vez que decidíamos hablar y pronto empezamos a hacer planes para el momento en el que el sureño volviera a pisar la capital.

Pues bien, sin mas preámbulos, quiero contarles que ese día llegó. El argentino volvió a la capital y por supuesto47f9ae0e380d2b2c7af15e82cdf99192 me llamó para hacer algo. – Te shevo a cenar, viste – Dijo. Pero la magia de la mensajería y mis esperanzas de irme a vivir al sur murieron. A pocos minutos de nuestra cena, yo ya quería ir a mi casa. ¡Y no! No quería ir a mi casa con el y atraparlo para siempre en mi cama. Quería escapar. Su conversación, su manera de comer, su forma de hablar, sus zapatos… gritaban incompatibilidad. “¿Como pude haber perdido tantos textos en eso?” era lo único que pasaba por mi cabeza mientras el comparaba los precios de la carta con los de sus restaurantes en Buenos Aires. Hice mis mayores esfuerzos para mantener interés en aquella cita, pero mi cabeza divagaba sobre que esmalte me iba a poner luego, que estaría pasando en la serie de tv que me estaba perdiendo por estar allí y hasta que hora pasaría el autobusito que me llevaría de vuelta a mi casa. Sin ser pretenciosa debo decirles que por supuesto, al final de la noche el me quería besar… y aun cuando mi media mitad me enseñó que un beso no se le niega a nadie, no fui capaz. Estoy cansada de besar sapos. Estoy cansada de conformarme con que alguien medio luzca bien.

Muy seguramente, el argentino es un buen hombre, pero no me produce ni frió ni calor. Por eso, tuve esta revelación: El problema soy yo. Yo que espero personajes de cuentos pero no de hadas. Yo que quiero personalidades con una complejidad que raya en la bipolaridad. El problema soy yo… Que lo quiero todo y no quiero nada. Por ahora, solo un expresso… bien cargado. ¡Por Favor!

-M

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s