Tinder, mi experimento social

Resulta que yo entré a Tinder por hacer un experimento, en palabras coloquiales: a ver que caía. Mi media mitad acababa de llegar (igual que yo) de la ciudad de los sueños y descubrió –como ustedes ya lo saben- los placeres culposos del Tinder. Ella últimamente se ha convertido en un ser menos prejuicioso que yo, pero igual me dejé convencer y quise comprobar por experiencia propia si Tinder era TAN efectivo y placentero como ella profesaba.

Debí haber interpretado como un mal augurio que una de mis primeras recomendaciones o sugerencias o como se diga, fuera uno de mis amigos de la Universidad, uno de esos amigos que te hace pasar vergüenza donde sea necesario, con los que me he emborrachado más de las veces que me puedo acordar y que tiene muchas más historias amorosas mías de las que yo misma me sé, entonces yo del miedo al ver su foto, cerré la aplicación y puse el celular en una repisa lejana, obviamente no quería dar papaya ni parecer tan desesperada. Sin embargo, días después volví a jugar, debo confesar que a diferencia de mi media mitad yo no entraba allí por placer, por múltiples matchs o por responder mensajes, no, a mi me funcionaba como método anti aburrimiento, entraba, veía fotos, respondía uno que otro mensaje que me parecía gracioso (porque eso sí tiene, los hombres sacan ahí toda su creatividad para levantar), luego lo olvidaba unas semanas y después volvía a retomarlo. En fin, un día, después de algunas cosas que les contaré luego, me decidí y lo borré, a mi consideración dejé de perder mi tiempo.

Toda esta historia viene al caso porque un crush que tengo desde hace muchos años, me envió un capture de MI perfil en Tinder, acompañado de “ja ja ja”, al parecer esa aplicación del demonio no borra tu cuenta luego de borrarla de tu teléfono, es decir, sigo existiendo en Tinder por los siglos de los siglos, amén; confieso cuando vi ese mensaje se me bajó la sangre a los pies, creo que tuve un micro infarto cerebral o algo así, no sé si fue vergüenza o emoción, pero ese hombre no dijo ni más ni menos, yo disimulé mi incomodidad –agradeciéndole al universo que había sido por Whatsapp y no en persona- y como método de defensa no me quedo más que coquetear de respuesta.

El caso es que finalmente y ahora que lo pienso tengo varias preguntas revoloteando en mi cabeza: ¿Este man está buscando viejas por Internet teniéndome a mi babeadota por él? ¿Qué? ¿Usted está loco? Tampoco es que yo sea un moco o la mujer más fastidiosa del mundo como para ignorarme en la vida real e irse a buscar mujer virtual, además ¿Qué sentido tuvo enviarme esa imagen? “Ay sí, te conseguí en Tinder, ja ja ja”, que alguien me ilumine por favor, y la pregunta más importante ¿Le daría Like or Not?

Y a no ser que ustedes tengan esas respuestas nos quedaremos con la incógnita queridos lectores… mientras tanto #DosExpressos para esta mesa, por favor.

-C

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