A mi Media Mitad…

Desde que tenemos este blog,  hemos compartido con ustedes de a poquitos, las historias que almacenamos viviendo los momentos que hemos pasado juntas y aun mas grave, aquellos que nos han tocado estando separadas. Sin embargo creo que nunca les hemos contado la historia mas importante: nuestra historia. Así, que aprovechando que hoy es el cumpleaños de mi media mitad, les voy a contar mi versión.

Aquellos que nos conocen saben que tenemos el corazón dividido en todos los pedacitos de tierra por los que nos ha tocado pasar. Nuestra historia comenzó en uno de esos lugac4db6fd4df98d3ae7f235cefe522c7dares: La ciudad de los dos ríos. Allí donde habita la familia y quizás también los cariños mas antiguos que llevamos dentro. El destino nos hizo saber de la existencia de la otra en repetidas ocasiones sin que nuestros caminos se encontraran hasta una noche calurosa en la que sin cruzar mas de tres palabras descubrimos que estábamos hechas para ser amigas. Mucho tiempo después, en alguna de nuestras largas conversaciones telefónicas, ella me contó una historia oriental que dice que hay gente que está conectada entre si a través de un hilo rojo, que este hilo puede estirarse o encogerse, pero jamás romperse… Eso, fue lo que empecé a creer que sucedía con nosotras, cuando días después de conocernos, de vuelta a nuestras vidas de la ciudad de las montañas, empezamos a notar que teníamos en común, mucho mas que algunos buenos amigos.

Entre fiestas, caminatas por el centro de la ciudad, visitas al consulado y otro montón de excusas para juntarnos empezamos a construir nuestras memorias. Nos despedíamos casi con lagrimas en los ojos para darnos la bienvenida en otro lugar a los pocos días, y esas despedidas eran muy divertidas hasta que nos tocó empezar a vivir las de verdad. Como ya les he contado que mi memoria es exageradamente desagradable, deben magnificar la intensidad del recuerdo de aquella noche en la que en el medio de la calle frente a la casa de mi media mitad, nos despedimos pensando que el destino nos iba a separar para siempre. En este momento de la vida, tengo la certeza de que nuestras distancias no son para siempre. Pero en aquel tiempo, aun no había aprendido esa lección, así que sufrí, ¡sufrí mucho!

Las cosas cambiaron cuando para mi sorpresa, ella me anunció que no se iba al sur del sur como tanto me había dicho, sino que muy por el contrario, después de mas de un año sin vernos… iba a llegar a la ciudad de los sueños y además… ¡para quedarse!. Nosotras, fuimos muy felices en aquel lugar. No con esto quiero decir, que nuestros días fueron color de rosa. Nos conocimos mas que nunca, en una cantidad de facetas que jamás habíamos visto antes en la otra. Hubo drama, ¡Mucho drama! Tanto, que mi hombre de turno creía que entre nosotras pasaba algo distinto a la amistad. A ratos, nos comparamos con Cristina y Meredith en Grey´s Anatomy. En otros momentos, nos sentimos como esa clase de hermanos que no pueden separarse incluso cuando se odian mucho. Hemos compartido penas y glorias. También hombres, comida y ropa. Nos peleamos por la custodia de uno de nuestros hijos para a los pocos meses, vivir con la suya, el mío y el nuestro. Desbaratamos nuestro apartamento lleno de retazos, a punta de vino y canciones que consideramos nuestros clásicos. (De otra forma, no habríamos sido capaces)  Nos peleamos y nos volvimos a pelear, pero tuvimos que reconciliarnos por una razón muy simple: teníamos muchos por contarnos. Nos hemos congelado caminando en busca de un café, o la casa de su ex (es que a ella le costó acabar con ese ciclo) Nos pedimos permiso para usar ciertas prendas y evitar la contaminación visual y nos une un poco de amor por muchas cosas y un poco de odio por muchas otras. Ambas, dejamos el corazón en la ciudad de los sueños, de donde nunca nos quisimos ir.

Así que hoy, que mi media mitad está de cumpleaños y yo estoy lejos, quiero hacer público mi amor. Este amor de hermana/amiga/cómplice. Este amor que no le teme a los momentos difíciles, ni a las distancias ni a los enojos. Hace un año, por petición suya, celebramos este día con una fiesta sorpresa… Pero hoy, no puedo hacerla sufrir un poco, ni arreglarle su maquillaje que se daña con las lagrimas, ni vendarle los ojos para darle vueltas por la ciudad. Entonces quiero recordarle que es mi media mitad, que la vida es muy feliz para mi gracias a que hay seis de junio, que mi negro corazón tiene un espacio de colores en el que se guardan todos los buenos deseos del mundo para ella y que en lo que menos nos demos cuenta, tal como ha pasado en repetidas ocasiones, estaremos juntas en algún lugar del mundo, hablando mal de todos y de todo y tomándonos #DosExpressos.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

-M

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