Con la huida de Maluma

Hubo una época en mi vida en la ciudad de los sueños, en la que Maluma dormía feliz y tranquilamente en mi cama, y sí, le voy a llamar Maluma porque a los hombres hay que cambiarles los nombres para que no se queden viviendo en la cabeza de uno para siempre, además por la simple razón de que efectivamente a mi se me parecía a Maluma antes de conocerlo.

El caso es que luego de una abrupta ruptura -y digo abrupta solo por adicionar un poco de dramatismo a esta historia -, Maluma salió de mi cama, y con él parecer haberse ido mi buen gusto.

Hoy día –como diría una querida chilena-, me dedico empedernidamente a la rehabilitación de gamines, me enredo con cuanta gamba se me pase por el frente, como ya les había contado antes, cualquier feo que me diga cualquier bobada merece mi atención, como esa nea tatuada que mandó a su Pastor Alemán a perseguirme solo para sacarme conversa, o ese que me decía cosas obscenas mientras la novia no estaba, en fin, entre tantos personajes, hoy puedo decir que pasé de comer a la carta a comer todos los días en Mc Donalds, no tengo excusas valederas y lo sé, tal vez ese hombre en su huida se robó mi buen gusto, con él se fueron mis esperanzas en la humanidad masculina, ya para mí no existe nada más allá que la personalidad, el físico no existe, ya no creo en el amor a primera vista, -bueno sí, pero solo aplica para JBalvin-.

Luego de leer el párrafo anterior ustedes creerán que tengo una vida amorosa súper vivaz y que puedo elegir entre uno y otro, pero déjenme bajarlos de esa nube, resulta que los gamines que a mí me gustan son los de los problemas mentales, por supuesto, mi vida sin drama no es mi vida, tengo que lidiar siempre con los hombres que no saben qué hacer conmigo, los que se sienten intimidados, los que quieren ser mis amigos porque creen que yo estoy en busca de otras cosas, los que quieren estar conmigo 24/7 o los que no se dan cuenta que muero por ellos, pero entonces es como mi eterno problema con la ropa, tengo el closet lleno pero nunca sé que ponerme, me pasa lo mismo con los hombres, están ahí y ya, no hay nada para elegir. Existen, nada más.

Ya para finalizar esta confesión, admito que mi relación con Maluma es cada día más complicada -y tal vez por eso es que no quiero elegir a un hombre-, ya no lo sigo en Instagram y además lo borré del Facebook, sin embargo lo desbloqueé del Whatsapp y hablamos muchas bobadas, cosas graciosas y cosas de amor, pero esa… esa es otra historia. Para contarles esa primero necesito #DosExpressos, por favor.

-C

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