De los romances y los placeres

Luego de algunas semanas de análisis profundo a mi forma de actuar, mejor dicho, a la forma de actuar de los seres que me rodean -y por seres me refiero a hombres-, he concluido que en mi vida existen dos tipos de especímenes con los que me relaciono, los del romance y los del placer. Los primeros son capaces de suplir todas esas necesidades y carencias de afecto que tenemos todas las mujeres, es el tipo de chico que me escribe cuando se despierta, luego durante el día me manda mensajitos casuales, también me llama para preguntarme como me va y por las noches me escribe para avisarme que ya se va a dormir; cuando nos vemos nos damos besos, abrazos y mimos, nos decimos cosas lindas, nos damos 3 o 4 esperanzas y ya, no pasa de ahí. El otro, el hombre del placer es con el que intercambio unas cuantas palabras en un mensaje de texto o una llamada para concretar nuestra próxima cita, casi siempre de carácter urgente, en la que calmamos la ansiedad que tenemos acumulada, por lo general no hay abrazos, ni esperanzas o frases dulces, aunque admito que casi siempre hay besitos de despedida.

Hace poco llegó a mi vida un hombre que me conquistó a punta de miraditas, sí esta es una historia sobre una conquista, pero sexual, desde el primer momento supe que este caballero era para el placer, nada de romance. Aunque no lo parezca yo siempre he sido una mujer conservadora, sexo solamente en la cama… o en el sofá… o en el baño… o en la sala… o en la cocina… bueno a lo que me refiero es que siempre dentro de mi casa o bueno en la de alguien más, pero siempre en lugares “socialmente aceptados”. Hace unos días, luego de un encuentro telefónico que era para hablar de una cosa y terminó siendo de otra cosa, recordé aquella vez que por culpa de una llamada como esa, en la que las cosas de salen de control, sobrepasé todos los límites de mi espíritu conservador y me dejé llevar por ese hombre de placer.

Eran las 10am -por decir cualquier hora-, y vi que mi celular se encendía con el nombre y la foto de ese hombre de mirada coqueta, luego de dos repiques (para hacerme desear un poquito más) le contesté, con su voz insoportablemente sensual y con su tono insoportablemente insinuante me decía que me estaba esperando en un sitio público, yo como siempre dije que no, sin embargo con un “aquí estaré” cortante colgó aquella llamada y supe que no tenía otra opción más que ir a su encuentro y así lo hice. Al llegar al lugar concretado lo llamé y me dijo que estaba en el baño del lugar, que entrara, y tal como si estuviera en un extraño estado de hipnosis yo entré, y sí ahí estaba él con sus ojitos coquetos y  no hicieron falta palabras para que entendiéramos que era tiempo de hacer lo nuestro.

IMG_7183Confieso que tuve mucho miedo que alguien entrara, pero con mi cara contra la pared y su mano tapándome la boca no tuve otra opción que aguantar las ganas de hacer ruido e intentar no asustarme por las voces y pasos que se escuchaban afuera. A las 10:40am -por decir cualquier hora-, ya estaba concretado el asunto, fue rápido y creo que en eso radicó el éxito de nuestra operación, pero creo que nuestro éxito más admirable es que todavía no hemos confundido el sexo con amor, no nos hace falta decirnos cositas lindas ni románticas cuando nos vemos -para eso tengo a otros hombres alrededor-, por último confieso que para ser mi primera vez en un lugar público lo disfruté, sin embargo, me sigo quedando con mi cama, con mi sofá, con mi baño privado, mi sala, mi cocina y mis Dos Expressos.

-C

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s