Para todos los males… Un rubio

Estoy atravesando un episodio de desamor del que no he querido hablarles porque aún no sé si es lo suficientemente importante para eso que mi media mitad llama: mi “historia de fondo”. Cuando aclare un poco más la mente y vuelva a poner en una sola pieza el corazón, entonces quizás podré hacer chistes sobre esto y si son lo suficientemente buenos… los compartiré con ustedes.  Por ahora, solo me dedicaré a contarles de la aventura internacional que estoy viviendo…

No tenía muy claro qué debía escribir ahora que era mi turno de hacerlo, pero esas amigas que tengo de toda la vida, vía whatsapp me dieron la idea. Pues verán, tengo un caballero inglés frecuentando mi cama en este momento. Todo comenzó un día que salí a ahogar las penas en el alcohol… (Sí, nosotras aún creemos en el santo tequila para aliviar el corazón como nos enseñó Meredith Grey). A  mi edad la fiesta se acaba temprano, razón por la que me encontraba en una esquina bastante frecuentada de la ciudad de las montañas con mis compañeras de despecho esperando un Uber a la misma hora a la que un grupo de extranjeros buscaban su próximo destino para celebrar. Uno de ellos vino a nosotras buscando recomendaciones, intentaron invitarnos al próximo lugar de moda, mientras tanto, yo crucé la mirada con el rubio barbado detrás de los más extrovertidos y cuando se fueron dije: “Él era guapo”. Lo es, y me estoy arriesgando a no hacerle el honor que su atractivo se merece al describirlo.

Pasaron aproximadamente tres minutos cuando lo vi junto a su amigo caminar hacía nosotras, se sentó a mi lado y preguntó en su español improvisado: “¿Tienes novio?” Yo, respondí sin pensarlo mucho: “No”. Entendí la contundencia del hecho cuando vi las caras de mis acompañantes pero nadie le iba a explicar a esa hermosura de hombre lo compleja que era mi situación sentimental.  No recuerdo bien sobre qué hablamos pero le di mi número tan pronto lo pidió y antes de irme, sintiendo un poco de remordimiento por dejarlo allí le dije: “Call me whenever you improve your spanish” y sonreí. Él no esperó a mejorar ni un poquito y me texteó casi inmediatamente. Desde entonces, hemos salido con una regularidad impresionante, dejó pasar un tiempo prudente antes de besarme y ya se imaginaran entonces para lo demás… me trata como un príncipe, me atiende cuando estoy enferma, me cocina, me arregla el cabello antes de que me vaya a trabajar y yo… Yo aun así, pienso en el espécimen de origen nacional que me dejó fracturado el corazón. Ante esto, una de mis amigas del grupo de whatsapp que les mencioné hizo el mejor comentario de la vida: “No puedo creer que prefieras llamarte M de Ramírez que M de Beckham”. “Eureka” dije después de reírme mucho, aquí está mi próximo

png;base64580e14f62406611cpost. ¿Hasta dónde le llega a uno la pendejada? O por lo menos… ¿Hasta dónde me llega a mí?  Como dice mi media mitad: todo lo bueno empieza por “R”… este rubio es, sin duda alguna, justo lo que mi ego, más que cualquier otra cosa, necesita. Su tiempo en estas tierras es limitado, pero la lección que me estoy dando frecuentándolo durará para siempre… Yo soy fiel seguidora de esa frase que reza que un clavo saca a otro, especialmente cuando el clavo nuevo es importado. Así que para responderle a mi amiga: prefiero conservar mi apellido y por está vez, cambiar mi café por té.

 

-M

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